Las salinas ~ The saltworks

In the olden days, salt was a limited and very valued element, to the point it was used as currency. Roman soldiers received their payment is salt, that’s where the word “salary” is coming from. Salt was used to preserve food and prevent dehydration caused by high temperatures and intense physical activities.

The exploitation of the saltworks had been very important in the Canary archipelago. The activity not only was a source of employment, but also part of the social and economic framework of the islands. The development of the saltworks was related to the fishing activity in Gran Canaria or the tinned food in Lanzarote after the civil war. Up to fifty-six saltworks were in operation on the islands, productive and profitable. Some of them, like Janubio (Lanzarote), Fuencaliente (La Palma), Tenefé and Playa de Vargas (Gran Canaria) are the last examples of this traditional activity. As they disappear, environmental, cultural, historic and human heritage go with them.

The saltworks of Bocacangrejo were built by the end of the XXI century, around 1889. Salt was at its very peak by that time and 17 saltworks were registered on the south west cost. Its typology relates to model ancient saline mud. They are still active, though far from its optimum performance. Stands out the unique mural in good condition. Located in front of a farm and along a stretch of relatively undisturbed coastline.
The stretch of coastline bounded by the front of the farm still has the remnants of the former salt marsh where the salt plot is inserted bounded by a single perimeter fence, peering into a large beach with pebbles almost unaltered.
Next to the salt a wind farm is located with four wind turbines, which creates a curious contrast to this traditional ethnographic work. These turbines produce the electricity to power the desalination plant that provides fresh water for cattle, greenhouses and Casa Calinero.

The characteristic vegetation are scrubby bush-psamófilas halophilic species appearing on the beach a salt marsh of great interest to birds. Besides the importance that the area appears as artificial wetland for birds shorebird interest, it should be highlighted the landscape regeneration potential, being able to rethink the restoration of salt marsh, together with integration of the agricultural front and access roads.
These ancient salt mines have a high ethnographic and typological interest, which highlights the preservation murals of beach pebbles.

En la antigüedad, la sal era un elemento escaso y valorado, hasta tal punto que era utilizada como moneda. Los soldados romanos recibían una paga en granos de sal, este es el origen de la palabra “salario”. La sal se empleaba para conservar alimentos y evitar la deshidratación causada por altas temperaturas o la actividad física intensa.

La explotación de salinas ha tenido gran importancia en el Archipiélago canario. Inserta en el entramado socio-económico de las Islas, la actividad se constituía en un elemento no sólo de generación de empleo, sino en un medio de conseguir una cierta vertebración económica y social. El desarrollo de las Salinas canarias estuvo históricamente vinculado a la pesca de Berbería, como es el caso de Gran Canaria a principios del XVII o al auge de la industria conservera en Lanzarote después de la Guerra Civil. En el Archipiélago canario llegaron a concentrarse 56 salinas con una actividad fructífera y rentable.
Algunas salinas como las de Janubio (Lanzarote), Fuencaliente (La Palma), Tenefé y Playa de Vargas (Gran Canaria), son los últimos referentes de esta actividad salinera artesanal, que a medida que van desapareciendo, se va perdiendo todo un patrimonio ambiental, cultural, histórico y humano.

No puede negarse el indudable valor que desde el punto de vista paisajístico, medioambiental e incluso cultural presenta la explotación salinera. En una economía como la de Canarias, fuertemente dependiente del turismo, tales valores conllevan importantes repercusiones económicas: nos encontramos con beneficios que van más allá del proceso productivo y de comercialización. Las salinas son lugares idóneos para la observación de gaviotas, abubillas, charranes y sobre todo aves limícolas. Además, son los mejores lugares para la reproducción del chorlitejo patinegro y la cigüeñuela común.

También llamadas de Bocabarranco de la Florida, estas salinas se localizan en la costa este de Gran Canaria, en la zona de la Playa de Vargas, perteneciente al municipio de Agüimes. Su tipología responde al modelo de salina antigua de barro. Se mantienen en activo, con una producción moderada, aunque lejos de su rendimiento de antaño. El tramo de costa delimitado por el frente de las explotaciones agrícolas presenta aún los retazos del antiguo saladar en el que se inserta la trama salinera acotada por un singular cerramiento perimetral, asomándose a una extensa playa de callaos hasta el momento poco intervenida.

Junto a las salinas se sitúa un parque eólico de cuatro aerogeneradores, que crea un curioso contraste con esta obra etnográfica tradicional. Estos molinos producen la energía que necesita la planta desaladora para proveer de agua potable para ganado, plantaciones en los invernaderos y Casa Salinero.

Este área se caracteriza por una vegetación dominada por un matorral achaparrado de especies halófilo-psamófilas apareciendo en la playa un saladar de alto interés para las aves. Además de la importancia que la zona presenta como zona húmeda artificial de interés para la avifauna limícola, ha de destacarse su potencial de regeneración paisajística, pudiéndose replantear la restauración del saladar, junto a la integración del frente agrícola y vías de acceso.

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