Salinas de Bocacangrejo

The oldest salt reference of Gran Canaria dates back to the 16th century when salt was extracted from the natural pools flooded by the living tides. Its exact origin is unknown but since the end of the XVII century there is evidence of the existence of several primitive salinas (saltworks) on rock. The true development of salt as an industry takes place in the Southeast Coast of the island, hand in hand with the lords of the land and closely linked to fishing. To this time belongs the set of about 8 saltworks mills that were built before 1800 and of which hardly remain remains.
The second saline impulse occurred in the nineteenth century, in the rest of the municipalities of the Southeast, Santa Lucia, Agüimes and Telde and even Las Palmas. Of the 14 ancient mud salt flats of Gran Canaria, only four of them remain active, as an exponent of the rich salt tradition, being curiously the island that has more salinas in operation. It stands out the fact that its maintenance has been possible thanks to the continuation of the family sagas of salineros emphasizing that the salinas of today more than an industry are a true legacy.

Salinas de Bocacangrejo

Semi-hidden between the mouth of the Guayadeque ravine and the beach of Vargas, there is the salt pans of “Bocacangrejo”, a name derived from being in the area of ​​mouth ravine, which for its great wealth in Callaos, bathed by the sea, It has been famed for the amount of crabs (cangrejos) that inhabit this part of the coastal coastline of the municipality of Agüimes.

This saltworks are more than 100 years old, they were built at the end of the XIX century, around 1889, in full saline boom of the southwest coast. Its typology responds to the ancient clay saline model and is one of the few salt flats of Gran Canaria that preserves intact its classical construction of yesteryear, its primitive walls, centenary staves of storage, crystallization and vaporization of salt, its channeling of its clean waters from the sea.

It emphasizes a colorful and old windmill of circular blades, of more than 150 years and reconstructed in the decade of 1980 of the last century XX. Formerly this saline had its well-earned fame with the qualification of having been the “larder of the island” in the quality and quantity of salt, being at that time transported on the backs of donkeys, mules and carts along roads and paths, passing through the agricultural area of ​​La Florida via Carrizal and from there to Ingenio, Agüimes, Telde, Las Palmas and south. At that time, salt was used as currency. There were exchanges of salt for food from the land.

This saline has a rich history, counted through generations of tenant owners and tenants. The salt mines were carried by Juanito Lozano for a lifetime, followed by Sebastián Sánchez Cabrera, followed by his exploitation of Chano Cruz Viera and even Juana Sánchez Cabrera, his wife, also from a family with a salt tradition. Since then, Chano Cruz stated that Salinas Bocacangrejo is running the business with determination and sacrifice, the maintenance and repair of this typical and historic saline, from which an excellent white fine salt is extracted, with good acceptance of the public and shops. And for the future he said that

“There is a good prospect for the future because of the quality of this salt and its flavors and because it is above all in a privileged area of ​​clean and transparent waters that proves the well-deserved reputation for centuries”.

This area is characterized by a vegetation dominated by a scrub scrub of halophylophyllous species appearing on the beach a salt marsh of high interest for birds. In addition to the importance that the area presents as an artificial wetland of interest for the bird fauna, the salt mines are ideal places for the observation of seagulls, hoopoes, terns and especially waders. In addition, they are the best places for the reproduction of the black-backed plover and the common stilt.
Next to the salt works there is a wind farm with four wind turbines, which creates a curious contrast with this traditional ethnographic work. These mills produce the energy needed by the desalination plant to provide drinking water for livestock, plantations in the greenhouses and Casa Salinero.

La referencia salinera más antigua de Gran Canaria se remonta al siglo XVI cuando se extraía la sal de los charcos naturales anegados por las mareas vivas. Se desconoce su origen exacto pero ya desde finales del siglo XVII se tiene constancia de la existencia de varias salinas primitivas sobre roca. El verdadero desarrollo de la sal como industria se produce en el Costa Sureste de la isla de la mano de los señores de la tierra y estrechamente vinculadas a la pesca. A esta época pertenece el conjunto de unos 8 ingenios salineros que se construyeron antes de 1800 y de las que apenas subsisten restos.
El segundo impulso salinero se produce ya entrado el siglo XIX, en el resto de los municipios del Sureste, Santa Lucía, Agüimes y Telde e incluso Las Palmas. De las 14 salinas antiguas de barro de Gran Canaria, únicamente se mantienen en activo cuatro de ellas, como exponente de la rica tradición salinera, siendo curiosamente la isla que más salinas mantiene en funcionamiento. Destaca el hecho de que su mantenimiento haya sido posible gracias a la continuación de las sagas familiares de salineros poniendo de relieve que las salinas de hoy más que una industria son un auténtico legado.

Salinas de Bocacangrejo

Semi-escondida entre la desembocadura del barranco de Guayadeque y la playa de Vargas, se encuentra las salinas de “Boca Cangrejo”, nombre derivado por estar en la zona de boca barranco, que por su gran riqueza en Callaos, bañados por el mar, ha sido afamado por la cantidad de cangrejos que habitan este trozo del litoral costero del municipio de Agüimes.

Esta salina tiene más de 100 años de antigüedad, fueron construidas a finales del siglo XIX, en torno a 1889, en pleno auge salinero de la costa suroeste. Su tipología responde al modelo de salina antigua de barro y es una de las pocas salinas de Gran Canaria que conserva intacta su clásica construcción de antaño, sus primitivas paredes, tajos centenarios de almacenamiento, cristalización y vaporización de la sal, su canalización de sus limpias aguas desde el mar.

Destaca un vistoso y antiguo molino de viento de aspas circulares, de más de 150 años y reconstruido en la década de 1.980 del pasado siglo XX. Antiguamente esta salina tuvo su bien ganada fama con el calificativo de haber sido la “despensa de la isla” en la calidad y cantidad de sal, siendo en esa época transportada a lomos de burros, mulos y carretas por caminos y senderos, pasando por la zona agrícola de La Florida vía Carrizal y desde allí a Ingenio, Agüimes, Telde, Las Palmas y zona sur. En ésa época, la sal era utilizada como moneda. Existían intercambios de sal por alimentos de la tierra.

Esta salina posee un rico historial, contado a través de generaciones de propietarios e inquilinos arrendatarios. Las explotaciones salineras las llevó toda una vida Juanito Lozano, les siguió Sebastián Sánchez Cabrera, posteriormente siguió su explotación Chano Cruz Viera e incluso Juana Sánchez Cabrera, su mujer, también de familia de tradición salinera. Desde aquel entonces, Chano Cruz manifestaba que las Salinas Bocacangrejo está llevando el negocio con tesón y sacrificio, el mantenimiento y arreglo de ésta típica e histórica salina, de la cual se extrae una excelente sal fina blanca, con buena aceptación del público y comercios. Y de cara al futuro decía que

“Existe buena perspectiva de futuro por la calidad de esta sal y sus sabores y por estar sobre todo en una privilegiada zona de aguas limpias y transparentes que acredita la bien merecida fama desde hace siglos”.

Este área se caracteriza por una vegetación dominada por un matorral achaparrado de especies halófilo-psamófilas apareciendo en la playa un saladar de alto interés para las aves. Además de la importancia que la zona presenta como zona húmeda artificial de interés para la avifauna limícola, las salinas son lugares idóneos para la observación de gaviotas, abubillas, charranes y sobre todo aves limícolas. Además, son los mejores lugares para la reproducción del chorlitejo patinegro y la cigüeñuela común.
Junto a las salinas se sitúa un parque eólico de cuatro aerogeneradores, que crea un curioso contraste con esta obra etnográfica tradicional. Estos molinos producen la energía que necesita la planta desaladora para proveer de agua potable para ganado, plantaciones en los invernaderos y Casa Salinero.

 

 

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